ENCOMIENDA DE OREJA
Para Alfonso VII la recuperación del castillo de Oreja se convirtió en un eje de su expansión militar hacia el sur. En el año 1139 Alfonso VII inicia su verdadera actividad reconquistadora, siendo su primer punto el castillo de Oreja, que ya quedaría definitivamente en manos cristianas.
Encargado de la fortaleza de Oreja quedó don Rodrigo Fernández, alcalde mayor de Toledo, quien delegó en Miguel Midiz. A partir de ese momento las conquistas cristianas en la frontera del Tajo inician el desplazamiento de la línea defensiva, adentrándose ya en las tierras de la Mancha y de Andalucía.
Alfonso VII les da un fuero, delimitando los términos de forma muy concreta y dotándoles de una serie de privilegios. Esta rápida dotación foral, tras la incorporación del castillo, demuestra la importancia de la consolidación de la plaza, como elemento clave para asegurar la frontera del Tajo. Para el mantenimiento de la población se impone la permanencia de un año de residencia en el lugar para que la propiedad pertenezca al repoblador.
Parece ser que el éxito repoblador no fue muy grande. Desde el año 1139 hasta el momento en el que el castillo y sus poblaciones son donados a la Orden de Santiago en 1771, se presenta con una disminución en sus fronteras; en parte por las donaciones que va realizando el propio Emperador a la Iglesia de Toledo y en parte por las realizadas a particulares.
Las siguientes imágenes pertenecen al Tumbo Menor de Castilla - ES.28079.AHN//CODICES,L.1046 – Archivo Histórico Nacional – Ministerio de Cultura – Gobierno de España. Privilegio por el que Alfonso VIII y su esposa, Leonor de Inglaterra, donan a la recién creada Orden de Santiago y a su maestre Pedro Fernández de Fuencalada, el castillo de Oreja y sus términos.
“Yo Alfonso rey de los españoles en uno con mi mujer Leonor, y con consejo de mis obispos, condes y varones doy a vos D. Pedro Fernández Maestre de Caballería de Santiago el castillo de Aurelia sobre Ribera del Tajo con todas sus tierras, viñas, aceñas, pesquerías y con todos sus términos y pertenencias…”.
Hay autores como Julio González, que sostienen que el fracaso repoblador se debe: “en parte a causa de su emplazamiento y también por la escasez y calidad de sus términos, así como por la repoblación de la cercana Ocaña”. Repoblación de Castilla la Nueva ; Autor. González, Julio 1908-1991. ; Editor. Madrid: Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Filosofía y Letras. Ocaña recibe fuero el 24 de marzo de de 1156.
La llegada de un nuevo pueblo invasor, los almohades, que lo serían tanto para los musulmanes como para los cristianos que vivían en la Península; la muerte del emperador Alfonso VII en el año 1157; la herencia del emperador que se dividió entre sus dos hijos, Castilla para el primogénito Sancho III y León para Fernando II; además, la muerte de Sancho III y su esposa que dejaron huérfano al infante y futuro rey Alfonso VIII con la edad de tres años. Y por si fuera poco, a todo esto se puede añadir los problemas durante la regencia del infante, interviniendo en las disputas dos familias tan importantes como los Castro y los Lara. Alfonso VIII, a la edad de catorce años es declarado mayor de edad y asume personalmente el gobierno del reino en 1169.
Toda esta situación, permite el comienzo de nuevas campañas de los almohades en la cuenca del Tajo, llegando a Toledo a partir de 1171.
Alfonso VIII necesitaba reforzar la frontera del Tajo, para garantizar la seguridad de esta zona, necesitaba medios militares y utiliza los que poseían las Órdenes Militares, entre ellas las de Santiago.
La Orden de Santiago, nace en Cáceres en 1170 por iniciativa de un grupo de caballeros encabezados por don Pedro Fernández, que ya estarían defendiendo la zona de Alcántara y Alburquerque, y con la imprescindible intervención e impulso de dos reyes, Fernando II de León y Alfonso VIII de Castilla. Su principal objetivo es la expulsión de la Península de los musulmanes, con el consiguiente aumento de la fe cristiana. La Orden extiende su acción a Castilla, donde encontrará importantes donaciones a cambio de su ayuda militar.
De todas las aportaciones la más amplia es la del castillo de Oreja, en cuyo documento de donación del año 1171, se dice que pasa a la Orden de Santiago con los límites que se había expresado en el fuero, salvo las sustracciones que Alfonso VII había hecho. A partir de este momento Oreja y todo su término evolucionará de acuerdo con los intereses de la Orden de Santiago.
“El extenso patrimonio que los reyes de Castilla concedieron a las órdenes militares en premio por sus éxitos en la reconquista, propició que éstas acumulasen una gran cantidad de posesiones y bienes. Este patrimonio –para su administración-, necesitaba una figura jurídica que se denominó encomienda.
Una encomienda, así pues, era un señorío jurisdiccional asignado a la figura de un comendador de la orden militar correspondiente – casi siempre caballero de hábito-, con la que se delegaba en él las atribuciones jurisdiccionales, unidas al usufructo de derechos y bienes materiales para asumir esas funciones. Era habitual que las encomiendas hubieran surgido a partir de un territorio controlado desde una fortaleza, que constituía la sede del comendador, aunque la función defensiva original se fuera relegando cada vez más hacía las de administración y fiscalidad.” - Las encomiendas de las órdenes militares castellanas (ss. XVI-XVII). Santiago, Calatrava y Alcántara: Una aproximación bibliográfica (1975-2017) - Héctor Linares González - TIEMPOS MODERNOS 34 (2017/1)
“Cuando el Papa Alejandro III confirmó la Orden de Santiago en 1175, también estableció los principios para la administración de las iglesias que podría obtener o construir en sus tierras. Distinguió tres tipos de iglesias: Oratorios, Parroquias Antiguas e Iglesias Propias. Era preciso, proveer de servicios espirituales a los territorios recién reconquistados, construir iglesias, reclutar y pagar a los párrocos y establecer sobre la nada una vasta organización parroquial. Los únicos poderes capaces de hacer un trabajo de tanto empeño eran las Órdenes Militares y el Arzobispado de Toledo.
La iglesia santiaguista, es la construida por la Orden «in terris desertis aut in ipsis terris Sarracenorum». Este tipo de iglesias disfruta de una exención completa de autoridad diocesana, no paga ni diezmo ni derechos a ningún obispo; y su presbítero es instituido responsable ante la Orden.
Cuando los freiles empezaron a construir iglesias en la región de Toledo en los años de 1170, se negaron a reconocer a ningún obispo como su diocesano, construyeron iglesias sin permiso episcopal, las proveyeron y se reservaron todos los diezmos y otras rentas, sin entregar nada al arzobispo, explicando que su privilegio se lo autorizaba.
Durante más de cincuenta años la Orden de Santiago construyó innumerables iglesias, incluida la Iglesia de Santiago Apóstol de Noblejas.” La Orden de Santiago (1170-1275) – Derek W. Lomax – CSIC – 1965.
La posesión de las iglesias en los pueblos de su dominio tenía para la Orden un doble interés, por una parte completaba en ellas su señorío permitiendo ejercer sobre sus feligreses una autoridad espiritual y al mismo tiempo cerrar el paso a otras fuentes de poder. Por otra parte, eran una fuente de ingresos considerable que iban desde las limosnas y los diezmos hasta los legados testamentarios a la hora de la muerte.
Desde 1214 hay documentación escrita en la que aparece la iglesia de Noblejas, esta documentación se corresponde a los pleitos con la Diócesis de Toledo. Es lógico suponer que ya habían sido edificadas y estaban en funcionamiento con anterioridad a los litigios.
Como ejemplo la foto del altar de nuestra parroquia en la que aún se conservan los símbolos que la enmarcan dentro de la Orden de Santiago.
La Orden de Santiago desde sus comienzos ha mantenido numerosos pleitos con otras Órdenes Militares, con los Concejos y con la Iglesia de Toledo. Según indica Milagros Rivera Garretas en LA ENCOMIENDA, EL PRIORATO Y LA VILLA DE UCLES EN LA EDAD MEDIA (1174-1310) FORMACIÓN DE UN SEÑORÍO DE LA ORDEN DE SANTIAGO – CSIC, 1985, “Los pleitos debieron comenzar inmediatamente después de la batalla de Las Navas que convirtió en retaguardia a las conquistas del Tajo… Las iglesias en disputa estaban todas cerca de Uclés, en las riberas del Tajo y del Tajuña, zonas en las que prosperaba una repoblación que producía rentas”.
Como ejemplo sirva el siguiente: 1224, junio. Brihuega. Don Rodrigo Jiménez de Rada, arzobispo de Toledo, llega a un acuerdo con don Fernando Pérez, maestre de Santiago y con el convento de Uclés sobre los derechos de las iglesias de Estremera, Noblejas, Villarrubio, Monreal, Yegros y Mora. – Archivo Histórico Nacional, SIGIL-SELLO,C,39,N,10. Ministerio de Cultura – Gobierno de España.
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