JUAN VICENTE PERAL CARRILLO
Esta imagen corresponde a una fotocopia que estaba guardada en uno de los libros de mi padre, desconozco como llegó a sus manos, tal vez a través de M.ª Luisa García de la Rosa Peral.
Dado que la lectura del texto no es fácil, os adjunto la transcripción del mismo:
“Acaba de fallecer en Lima un distinguido industrial español, don Juan V. Peral, cuya actuación en el Perú como uno de los más activos y progresistas iniciadores del adelanto industrial en el país no debe pasar inadvertido y se hace acreedor a que se tribute un recuerdo a su memoria. La industria molinera y la industria eléctrica deben a este caballero español un fuerte impulso.
Nació el señor don Juan V. Peral en Noblejas, pueblo de la provincia de Toledo el 19 de julio de 1846 y no tenía aún 25 años cuando su espíritu inquieto y emprendedor le arrastró a venir al Perú, país de riqueza tradicional y en donde suponía que encontraría como era natural el mismo espíritu abierto, franco, caballeresco y hospitalario que forma la característica del alma española. Y no se engañó el joven toledano, puesto que en breve logró consagrarse a trabajos productivos y crearse una posición honrosa entre los miembros de la colonia.
Prosperaban sus negocios cuando vinieron la declaratoria de guerra y los infortunios que fueron consecuencia de ella. El señor Peral cuando se aproximaban las batallas que debían decidir el éxito definitivo de la guerra, arrastrado por el generoso espíritu de su raza, creyó un deber de gratitud para con esta tierra prestar el contingente de sus servicios y fue uno de los principales organizadores de la guardia urbana española de la que fue comandante, y no limitó a esto su labor sino que puso a disposición del gobierno peruano medios de transporte marítimo, de municiones y pertrechos a los campos de batalla.
Durante la ocupación chilena el ejército invasor procuró hostilizar al señor Peral por lo que se vio precisado a refugiarse en uno de sus barcos de vela y emprender viaje a Paita de donde se dirigió a España de la que había estado ausente diez años.
Firmada la paz de 1883 el señor Peral, no obstante de comprender que el país no quedaba en situación propicia para los negocios, regresó al Perú de donde había llevado recuerdos inolvidables de apogeo y de infortunio y después de varios años de trabajo honrado logró reunir un capital suficientemente fuerte como para emprender negocios de mayor vuelo.
En efecto arrendó el molino de Otero, del cual pasó a ser propietario en 1900 e implantó allí la fabricación de harina por el sistema de cilindros. Cuatro años después de esta empresa que representaba varios centenares de miles de soles era destruida por un voraz y violento incendio. Pero las adversidades no desanimaron su espíritu tenaz y emprendedor, muy al contrario: humeantes aún los escombros pidió la maquinaria de un molino nuevo de doble capacidad y con los últimos adelantos y seis meses después la nueva instalación funcionaba.
Y no era eso solo sino que en otro molino que había adquirido en la Piedra Liza había instalado una poderosa fábrica generadora de luz y fuerza eléctrica para la ciudad, fábrica que probablemente inspiró la formación de la empresa nacional para explotar el mismo negocio. Formado el Trust Eléctrico el Sr. Peral convino en llevar a él el contingente de su valiosa instalación. En esa próspera empresa el Sr. Peral tuvo el honor de ser uno de los directores vitalicios, cargo en el que le sorprendió la muerte.
En 1898 el gobierno español haciendo justicia a los méritos de este súbdito que sabía honrar su nacionalidad en el extranjero y era un elemento representativo de las virtudes de la raza, le confirió el título de caballero de la Real Orden de Carlos III.
Por la misma época la sociedad española de la Cruz Roja de dio un título honorífico y una medalla por los servicios que había prestado.
En 1892 la Academia de Ciencias y Artes Industriales de Bruselas le dio un diploma de honor y de miembro fundador, así como una medalla.
El cuerpo de Bomberos y Salvadores “Lima” también le expresó en un diploma de honor su agradecimiento por valiosos donativos hechos a esta institución.
Sería largo enumerar las manifestaciones honoríficas que recibiera el señor Peral en el Perú y en el extranjero.
Han muerto don Juan V. Peral a la edad de 64 años, cuando aún el vigor de su carácter e iniciativa en los negocios hacían esperar mucho de él. Su nombre va unido como hemos dicho al progreso de dos importantes industrias del país. Su muerte ha sido deplorada por la colonia española y por los peruanos que supieron apreciar debidamente sus méritos y virtudes”.
Este artículo pertenece a la Revista Ilustración Peruana, en concreto del número del mes de noviembre de 1910, el cual no he podido encontrar. Os adjunto una portada de otro número.
Juan V. Peral Carrillo, sobre la base de la actividad agrícola fue uno de los grandes propulsores del progreso industrial del Perú junto a sus parientes los Díaz Ufano. Había nacido en Noblejas (Toledo) el 19 de julio de 1846 y moriría en Lima en diciembre de 1910. Era hijo legítimo de Pedro Pascual Peral y de Encarnación Carrillo y de su matrimonio con Luisa Wilson Ortlieb tuvo nueve hijos: Pedro Pascual, Juana, Cristina Isabel, M.ª Luisa Mercedes, Juan Vicente, Rosa Encarnación, Aurelio Antonio, Elena y Carlos Alberto.
Se estableció en Lima entre los años 1868 y 1869. Estuvo en el negocio del trigo desde sus comienzos en el Perú y era ya un próspero empresario cuando estalló la guerra con Chile. Fue uno de los españoles que participó en la organización de la Guardia Urbana Española de la que fue comandante y puso sus barcos a disposición del gobierno peruano. Sin embargo, al producirse la ocupación de Lima optó por regresar transitoriamente a España. Volvería tras el Tratado de Ancón(1883) para empezar desde abajo hasta que logró reunir un capital suficiente que le permitió entrar de nuevo en negocios.
LA GUARDIA URBANA DE LIMA. (Compuesta por extranjeros)
Tras los sangrientos desastres de San Juan y Miraflores en enero de 1881, la capital del Perú estaba a punto de ser ocupada por las tropas del ejército chileno. Mientras esto ocurría, en Lima hubo un gran desorden, caos y desesperación. Muchos negocios fueron saqueados por soldados peruanos que habían logrado huir del invasor y elementos de los bajos fondos; varios extranjeros fueron atacados. La mayoría de comerciantes y empresarios de Lima eran extranjeros y tomaron como medida de protección para sus bienes y su integridad personal la formación de una guardia urbana.
Esta unidad estaba formada por ingleses, franceses, italianos y de otros países que se declararon neutrales en esta guerra.
La Guardia Urbana extranjera formada en el Palacio de la Exposición
LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA 1896
Arrendó el molino del también español Otero que pasaría a su propiedad en 1900, y se inició en la fabricación de harina por el sistema de cilindros. Cuatro años después su esfuerzo se vino abajo cuando el molino fue destruido por un incendio. Lejos de cejar reinvirtió en la instalación de otro molino de mayor capacidad y dotado de los últimos adelantos tecnológicos.
Comerciaba en una barca de su propiedad la “Isabel Peral” de 296 toneladas y una tripulación de 12 miembros. Al poco tiempo ya figuraba entre los grandes con dos negocios: uno el que fue la base de su actividad: “Harinas garantizadas de los Molinos de Otero y Piedra Liza de Juan V. Peral. Escritorio 47, Santa Apolonia. Apartado 217”; el otro, complementario pero de interés porque muestra el vinculo con su tierra de origen, era “Vinos españoles para mesa de la acreditada bodega “La Peruana” de Juan V. Peral. Noblejas (provincia de Toledo)”. Ambos tenían una única oficina en la calle Santa Apolonia.
VARIEDADES - REVISTA SEMANAL ILUSTRADA N.º 302 - 1913
En 1899 electrificó su molino y constituyó la Sociedad de Alumbrado Eléctrico y Fuerza Motriz de Piedra Liza (“Trust Eléctrico”), instalada en la margen del rio Rimac. En 1907 era propietario del mayor molino de trigo de Lima con una producción de 40 toneladas diarias.
Sección Plano de Lima 1904 de Santiago M. Basurto
Se movió en las asociaciones de la colonia. Fue socio del Casino y su presidente en 1887, y en abril de 1898 integraba la Junta Patriótica formada por españoles para recaudar fondos para la guerra de Cuba.
Fue en 1907 cuando su hijo Juan Vicente Peral Wilson, que se había educado en Suiza gracias a la prosperidad familiar, se hizo cargo de los negocios.
En Noblejas todos conocemos la “Casa de la Elena”, o al menos así la hemos conocido los de mi generación. Elena Peral Wilson, hija de Juan V. y Luisa, se casó con Manuel García de la Rosa García Ibáñez. De este matrimonio tuvieron tres hijos: Manuel, Elena y María Luisa.
María Luisa García de la Rosa Peral ha sido la última familiar directa de Juan V. Peral en habitar esta casa.
Comentarios
Publicar un comentario